La Crisis no autoriza la mala-educación

Hoy es lunes.. y es uno de estos días “nefasti” como decían los antiguos romanos. Un día donde te das cuenta de muchas cosas. Un día donde toda tu impotencia frente a la situación del entorno te desespera. Un día donde tienes ganas de dejarlo todo y subirte al carro de las protestas. Más que nada para echarle cara y cuerpo a alguien para poder mover el foco de tu ira y desplazarlo de las tentaciones del auto enjuiciamiento y de la falta de perspectiva.

Este país se esta hundiendo. El sistema esta ganando la batalla. El talento no me da de comer. Y sobre todo estoy circundado de idiotas que por tener la suerte (porque de esto se trata) de estar en una posición, más cómoda, juegan contigo continuamente, juegan con tu tiempo, con tu dinero y con tu vida. Me estoy referendo a esta gente que no tiene la inteligencia para entender que no se puede estar mareando las personas. Hablo de estos inútiles que primero te buscan, luego te hacen perder tiempo en reuniones, en presentar memorias y presupuestos para luego no tener los atributos para decirte simplemente “no me interesa”.

Aquí es todo un “el lunes sin falta”, “esto es por el próximo trimestre”, “estamos mal”, “me interesa pero no se cuando”, “estamos dándole vueltas”. La gente no te re-llama, antes era una cuestión de educación que yo, quizá por ser un viejo en este sistema de chiquillos engreídos, he mantenido. Siempre contesto a las llamadas, siempre re-llamo cuando alguien intenta localizarme, lo hacia cuando era empresarios y cuando estaba del otro lado de este muro. Siempre contesto a los emails aunque sea solo con “OK”. Pero esto no es así ahora donde al parecer “La Crisis autoriza la mala-educación y la falta de apertura hacia los demás”. Si te propongo una cita con dos semanas de antelación y no me contestas a los emails, a los sms, a las llamadas.. y cuando lo consigo me dices “Te llamo en media hora” y luego no lo haces eres un “cabrón” no encuentro otra palabra.

Yo consigo ser educado hasta con las compañías telefónicas que intentan venderme servicios que ellos mismos me han ya vendido. Del otro lado hay un peruano que tiene ilusión o esta obligado en tenerla y es una persona que esta trabajando. Y yo le respeto. Quiero el mismo respeto de los demás.

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